River superó a Boca en la tanda de penales, tras empatar 2 a 2 en el partido y no poder hacer la diferencia en el alargue. El Millonario levantó la Copa del Torneo de Juveniles luego de que el árbitro Felipe Viola marcara correctamente el adelantamiento del arquero Xeneize Matías Ramos Mingo, quien ya había salido corriendo a festejar el triunfo, e hiciera ejecutar el disparo nuevamente, lo que más adelante, gracias a una gran atajada de Franco Petroli, resultó en un festejo teñido de blanco y rojo.
Hubo fuerza y presión por parte de ambos equipos apenas empezó a rodar la pelota en el Estadio Diego Armando Maradona. River se desplegó rápidamente en el campo de juego para hacer circular la pelota y Boca trató de aprovechar los errores contrarios. Sin embargo, el primer gol partió de un saque de Ramos Mingo que, sumado a la velocidad y buena definición de Israel Escalante, concluyó en la apertura del marcador a los siete minutos. A partir de ahí el conjunto de Nuñez intentó desesperadamente llegar al área rival para recomponer la situación pero el Xeneize, con tranquilidad, no se lo permitió.
Cuando el reloj marcaba los primeros 15, apareció Patricio Nuñez por un hueco de la defensa e igualó los tantos con un zurdazo que venció al arquero. Cinco minutos después, en un contraataque, Martín Cañete asistió perfectamente a Escalante, quien puso el 2-1 con un remate cruzado que dejó desparramado a Petroli. A los 27, Rodrigo Castillo se desprendió de su marca en el área contraria, dejó a dos atrás con un túnel incluido y la clavó en el ángulo superior derecho para empatar el resultado una vez más. Boca tuvo llegadas peligrosas, las cuales logró controlar el arquero, y River la dominó sobre el final, lo que provocó la expulsión de Alan Vega.
El complemento inició con un Xeneize desestabilizado, metido atrás y apostando a la contra. Por su parte, la Banda se mantuvo tocando el balón por fuera del bloque que componían los dirigidos por Héctor Bracamonte pero sin espacios en los que pueda ingresar la pelota para completar una buena jugada de gol. Sobre el desenlace, River desperdició sus muchas oportunidades y Boca utilizó bien las pocas que tuvo. Sin embargo, los arqueros fueron claves y supieron mantener la igualdad.
El alargue conservó las mismas características. El Millo estuvo impreciso y con poca puntería. Los de La Boca continuaron firmes en el fondo imposibilitando la llegada de su rival. Así llegaron los penales. Hubo dos errores para cada uno, por ende iban empatados. En el quinto y último disparo de River, Ramos Mingo se la atajó a Matías Sánchez y corrió a festejar el triunfo al igual que sus compañeros y cuerpo técnico pero no se dieron cuenta que Hugo Hartung, el segundo línea, tenía levantada su bandera, lo que marcaba un adelantamiento del arquero y la repetición del tiro, el cual Sánchez no falló. Pateó un penal más cada parcialidad hasta que Petroli contuvo el de Rodrigo Montes. Todo quedó en los pies de Alan Marcel Picazzo, quien sin dudar llevó a River a la gloria –aún más- eterna.